Sera que conforme crecemos nos volvemos un poco cínicos o es que lo vivido nos permite ser mas objetivos, desapegados y darle a las cosas su debida importancia y proporción?
Pero cuál es esa proporción? repetir las cosas hasta hacerlas cotidianas? desentendernos de las consecuencias familiarizándonos con ellas? o separar el ser del deber ser y tomar una de las dos opciones, conscientes de lo que conllevan?
No será acaso que la vida nos da valentía a tal grado que confundimos la madurez con cinismo? Porque cosas que nos escandalizaban hace 15 años hoy las aceptamos como "situaciones que pasan" o lo que es peor, porque nos permitimos tropezar una y otra vez con la misma piedra en un grado de consciencia que jamás antes tuvimos?
Viviendo de prisa, jugando en solitario; vamos, vemos y hacemos sobre pasando nuestro propios límites, elevando la barra diariamente y demostrándonos a nosotros mismos que todas esas lecciones vividas nos hicieron tan fuertes que nada nos espanta.
Fuerza a fuerza o madurez? Cinismo u objetividad? Sea lo que sea, si eso nos permite vivir con mayor plenitud y menor prejuicio, si nos permite disfruta y trascender con mayor libertad y sin molestar a nadie, así sea. Mientras haya vida y pasión en nuestras manos explotemos cada minuto que nos resta como dicen por ahí: besando despacio, amando sin límites y expresando lo que sentimos.
Yo por lo pronto, me declaro una cínica semi madura, sin miedo a la vida y con la mejor disposición a que ésta me sorprenda. Si, las experiencias tenidas me han demostrado que todo tiene una buen razón y un tiempo perfecto, por eso tomo algunas cosas a la ligera y me rio de mi misma; por eso, me permito cosas que antes no hacía y acepto mis fracasos, por eso, soy quien soy y defiendo mis sueños a capa y espada.


Pues ya somos dos. Me refiero a defender los sueños a capa y espada. ¿Lo demás? ¡Qué coño! Pues también. ¿Será que vivimos en la misma onda alfa y de una forma atapuercada nos reímos de la luna?
seguro quenos reimos de ella!!! a luchar se ha dicho, abrazo
MEJOR REIR QUE LLORAR, Y LUCHAR QUE RENDIRSE.
Reír siempre reír